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CONGELAR SEMEN, OPCIÓN ANTE LA ESTERILIDAD
Los bancos de semen han diversificado sus servicios. Hace una década sólo funcionaban para congelar el esperma de los donantes en los procesos de reproducción asistida. En la actualidad, estos centros ofrecen sus servicios a hombres que están a punto de realizarse una vasectomía, a enfermos de cáncer o, incluso, a varones que realizan una actividad de alto riesgo, como los soldados.
“Conservando vida para el futuro”, la frase, utilizada por uno de los 24 bancos de semen registrados ante la Secretaría de Salud, resume el propósito de Diego y Mónica. Esta pareja ya lo decidió: Diego se realizará la vasectomía. Lo que aún no han resuelto es si en algunos años tendrán un tercer hijo. Ante la indecisión, mejor tomar precauciones: congelar muestras de esperma en un banco de semen.
Después de pensarlo, resolvieron que el método anticonceptivo que más les conviene es la vasectomía. Tienen siete años de casados y dos hijos, de cuatro y dos años. Son jóvenes; él tiene 36 años y ella 31. “Aún nos quedan 10 años para tener otro hijo”, resalta un entusiasta Diego, quien se ha documentado sobre todas las posibilidades que le brinda un banco de semen. “La gente no se informa, mucho menos en esta sociedad totalmente machista… Es genial poder hacerme la vasectomía, guardar espermas y tener la posibilidad de tener otro hijo, si es que más adelante lo deseamos”.
Diego y Mónica se enteraron de la opción que les ofrece el banco de semen a través de un ginecólogo. El exceso de trabajo ha impedido que lleven a cabo el plan, sin embargo, no quitan el dedo del renglón, “es una decisión tomada”.
En los países desarrollados, los bancos de semen tienen una historia de, por lo menos, 40 años. En México, su funcionamiento tiene tan sólo una década, asegura el doctor Alfredo Góngora, del Centro de Fertilidad Humana.
Con el tiempo, pero sobre todo ante el avance de algunas enfermedades y la difusión de información sobre los efectos que pueden causar las armas químicas en la reproducción masculina, los bancos de semen han ampliado su campo de acción.
En 2003, por ejemplo, un cable de la agencia de noticias AFP informaba que 23 soldados habían acudido a bancos de semen de la empresa Cryobank, para congelar su esperma antes de partir a Irak. Los militares tomaron la decisión por temor a que una posible exposición a armas químicas afectara su fertilidad.
En países como México, desde hace aproximadamente cuatro años, los bancos de semen se asoman como una alternativa no para los soldados, sino para jóvenes de entre 14 y 35 años que son diagnosticados con cáncer y tienen que someterse a quimioterapia o radioterapia, tratamientos que afectan la calidad y producción de espermatozoides. Tal y como le sucedió a Mario Martínez Hernández.
INVERTIR PARA EL FUTURO
Raquel será su nombre. Los médicos esperan que nazca en tres meses y Mario aguarda la llegada de su hija con optimismo. Hace cuatro años, su esposa lo convenció de congelar muestras de semen. Este joven de 26 años acudió a un banco de semen e invirtió para el futuro.
Mario recibió la noticia hace ocho años: tenía leucemia. En esa época aún no estaba casado, mucho menos pensaba en ser padre. Ahora las cosas son muy distintas, se casó y llegó el momento en que su pareja le planteó la posibilidad de tener hijos. Él se negaba, “sobre todo por mi enfermedad, pensé que no iba a tener tiempo para cuidar a mis hijos”.
La insistencia femenina resultó. Mario decidió guardar muestras de sus espermas antes de someterse a quimioterapia. “El médico me explicó que había probabilidades de quedar infértil después del tratamiento, me recomendó acudir a un banco de semen y prevenir. Me hicieron varios estudios y pude congelar células espermáticas antes del tratamiento”.
El diseñador gráfico espera vencer pronto al cáncer, por eso su esposa y él decidieron tomar una de las muestras de su semen congelado y recurrir a la inseminación in vitro. “Si no hubiera congelado mis espermatozoides, hubiera sido mucho más difícil lograr el embarazo. Tengo otras muestras en el banco, porque quizá en un futuro nos animemos a tener otro hijo”.
Mario es uno de los 17 hombres que han recurrido al banco de semen del Centro de Fertilidad Humana en México. La mayoría de ellos padecen cáncer; sólo dos han congelado su semen antes de realizarse una vasectomía. En estos casos, “son pacientes que guardan semen porque no están muy seguros de ya no tener hijos; también se preparan ante un fracaso matrimonial o en caso de que alguno de sus hijos muera, ellos podrían volver a tener otro hijo”, explica el doctor Alfredo Góngora.